Cabriola: un blog literario donde cabrás tú. Hace tiempo, alguien me dijo que no es tan importante leer más, sino leer mejor. De esta idea nace este blog, que querría invitar a leer libros clásicos o menos conocidos, entrando dentro de ellos, con lápiz y papel, subrayando, haciendo una lectura actual, dando de nuevo vida a sus personajes, o a su mundo, leyendo y releyendo. Si os animáis, ¡escribidme!

martes, 27 de noviembre de 2012

La devoradora




La cabeza del hombre que amó da vueltas en el interior de la lavadora,
junto con todo aquello que más le gusta a ésta, braguitas y
calcetines. Al amor lo devora el tiempo cantaba Chavela Vargas. 


Pero ella tiene prisa.

domingo, 28 de octubre de 2012

Sara Rosenberg: escritoras imprescindibles y sus inevitables monstruos



Del 24 al 28 de septiembre del 2012 tuve el placer de asistir al curso de lectura de Sara Rosenberg sobre "algunas escritoras imprescindibles". Cada día de aquella semana desde las 19.15 y hasta las 22.15, tras una larga jornada de trabajo, me sumergía en este rico bosque de voces diseñado por Sara y veía cómo me iba llenando de energías para enfrentar un nuevo día.

Si bien la lectura es una actividad solitaria e íntima es hermoso ver cómo nuestro mundo íntimo se puede reflejar en el de otros, comenzando un dialogo con el resto de lectores y con Sara como guía, y así descubrir nuevos horizontes en un texto, en un autor. Literatura que revive. Ésta, creo, sea la esencia del curso, tanto de cómo ha sido creado como de la razón de por qué funciona, por qué para mí ha sido tan especial. 

En palabras de Sara, este curso es fruto de años de experiencia, de lectura y relectura constante de estas autoras hasta decantar mundos comunes de ellas, ver cómo han tendido puentes, abierto caminos entre ellas, ver cómo ha habido también, en este mundo de soledades que acompañan que es el mundo de la literatura, un dialogo, un mismo tipo de aproximación al mundo. Una misma aproximación, aunque desde voces bien distintas que hacen su conversación y, la de los que hemos asistido al curso, muy enriquecedora. Las autoras que vimos en el curso (Sara no pretendía hacer un curso de género, pero coincidió) fueron, principalmente:

Virginia Woolf , de quien Sara dice que hace cantar a la naturaleza
Carson Mc Cullers , el amor y sus triángulos
Flannery O`Connor , la sorpresa y el monstruo
Dorothy Parker , la crónica y la crítica con humor
Claire Keegan , la familia y el nido envenenado

Como curiosidad antes de dar algunas pinceladas de lo que fue un curso muy rico y difícilmente reducible a una entrada de blog, y excepto por la contemporánea Claire, que podría todavía tenerlos (a pesar de su negativa visión de las relaciones familiares), apuntaría el hecho de que ninguna de estas autoras tuvo hijos. En cambio, como Mary Shelley, fueron prolíficas creadoras de sus propios Frankensteins. Asimismo, la enfermedad también sería una constante en las difuntas autoras. ¿Combatir el dolor a través de la creación?

De Virginia Woolf (Londres,1882 - Sussex,1941) leímos "Los jardines de Kew". En este cuento se aprecia la percepción del mundo para Woolf como una realidad no ordenada. Virginia juega con las palabras dentro de este mundo caótico, fragmentado, que sólo el arte puede ordenar.  Contra el realismo, humaniza la naturaleza con su gran lirismo. El secreto para hacer a sus personajes tan reales es ver a través de sus ojos, estar en la cabeza de sus personajes, un mundo subjetivo. Así nace el monologo interior proprio de Woolf. Virginia también se caracteriza por denunciar el espíritu patriarcal de la sociedad que le tocó vivir (así hablamos de Tres Guineas y de Un cuarto propio) pero hará una crítica desde la elite, sin ánimo de grandes cambios.

De Carson McCuller (Georgia,1917 - Nueva York,1967) leímos "El Transeúnte" y "Un árbol, una roca, una nube". La literatura de Carson es una ficción muy autobiográfica. Se podría decir que Chejov es su maestro en el punto de vista: un profundo amor hacia sus personajes, incluso hacia aquellos más horribles. Ella no les cuestiona. De hecho no generará grandes transformaciones de sus personajes, más bien el contrario, leves, que habrá que ir a buscar. Otra característica de Carson es la creación de triángulos, amorosos o de fuerzas, en su relatos, lo que les hace muy efectivos, equilibrados y con vértices marcados. A diferencia de Virginia, Carson describe a sus personajes desde la acción. También hace "hablar" a los objetos, en el sentido de que elije pocos objetos que califican a los personajes. Carson fue una pionera del tratamiento de temas como el adulterio o la homosexualidad. Es curioso que hasta esta época, el amor en la mujer era visto con malos ojos. La mujer no podía amar, era amada. Así incluso en Madame Bovary de Flaubert, la protagonista es "castigada" con el suicidio. Las mujeres de Carson son fuertes.

De Flannery O'Connor (Georgia, 1925 - 1964) leímos "La buena gente del campo" y "Todo lo que asciende tiene que converger". Flannery se caracteriza por su mirada sobre las relaciones internas en la familia, sobre todo madre - hija, padre - hija. Junto con Carson, se la incluye en el gótico sureño, por la exageración, la exacerbación en sus personajes, aunque en Flannery además de a Chejov, vemos a Poe, como maestro. Existe misterio en la trama del cuento, pero sobre todo, Flannery suele construir convincentes finales sorpresa, al estilo de Poe. De esta escritora me ha fascinado la capacidad de pintar, con acciones y diálogos, la tensa relación que a veces existe entre una madre supuestamente abnegada que demanda una nueva oportunidad en la vida a través de su hija, y la frustrada rebeldía de la hija que no consigue emprender su propio camino. En sí, estas relaciones generan un ambiente gótico, de monstruo.

De Dorothy Parker (Nueva Jersey, 1893 – Nueva York, 1967) leímos "El banquete de sapos", "Cuando las mujeres se odian" y "El vals". Éste último es uno de sus cuentos donde el ingenio de Parker brilla más, pero también hay que recordar que Dorothy no es sólo una escritora muy divertida, sino que también es una gran cronista y una crítica dura de los roles sociales de la década 1920-1930. Parker es una maestra en utilizar estereotípicos personajes femeninos para satirizar, más amargamente que en broma, los papeles de las mujeres estadounidenses de su época. Sus personajes parecen ser víctimas tanto de una sociedad opresiva, como también de su incapacidad para luchar contra esa sociedad. Víctimas pero también sobre todo cómplices en promover el status quo. Así Parker pinta mujeres ridículas para criticar la sociedad que ha creado una sola dimensión de roles femeninos y obligado a las mujeres a entrar en ellos. 

De Claire Keegan (County Wicklow, 1968) leímos "El regalo de despedida". El talante de esta autora es muy marcado, es fuerte y veraz. Como tema candente en su literatura encontramos el abuso en la familia y como muestra el cuento que leímos. Es un cuento escrito en segunda persona del singular que hace que la voz narrante sea íntima, muy directa, que hace cómplice al lector. Una escritura rápida: frases cortas, haciendo hablar a la cotidianeidad, sin caer en describir estados anímicos, sin sentimentalismos. En cierta medida podríamos decir que su escritura es fría, certera y precisa como la incisión de un cirujano, penetra como un bisturí haciéndote sentir un escalofrío que recorre tu cuerpo. Un molesto hormigueo que hace pensar.

Y hasta aquí el resumen de las principales autoras que vimos en este curso de lectura. Además Sara nos regaló preciosos consejos para un futuro escritor: recordar que en el cuento se elije un único momento de una vida, un conflicto, una acción, pero sobre todo hay que elaborar una transformación. Es bueno valerse de imágenes visuales, que los objetos hablen, marquen los tiempos...Nos alertó de que los personajes hacen, dicen, sienten, pero también ¡mienten! y nos avisó de que en un buen dialogo hay mucho más no dicho que dicho. Por todo ello, muchas gracias Sara.

Actualmente Sara imparte un curso de lectura presencial continuado en Fuentetaja, en Madrid.
(En la ilustración, Sara está sobre fondo de NOTCOT)  

martes, 25 de septiembre de 2012

Nube torpe y añil



Yo-Yo Ma toca la Cello Suite #5 In C Minor de Bach y me doy cuenta de que sin duda vuelo como un chelo, pesada, como arrastrando hojas de otoño arañando el suelo,
como una gota de lluvia llora sobre la ventana, lentamente engordando su barriga,
temblorosa, negándose a precipitar,
como un nubarrón cargado de lluvia que vaga por el cielo,
torpe y añil.

Me aferro al embozo de la sábana y lo aprieto en un puño.
Tú también me acompañas como una nube,
a veces delicada seda que me acaricia como si yo fuera una luna sorprendida,
a veces negra amenazando con borrarme violentamente, ¡qué me parta un rayo!,
a veces algodonosa.
Entonces, me sumerjo y me duermo en ti.

Pero me despierto con el cabello húmedo y mi nariz silba como el
llanto de un perro.
En mi vagar en la noche he visto
una manos lisas con unas uñas redondeadas como cantos de un arroyo,
el verde pantano de tus ojos,
el color cerveza del vello de tus antebrazos,
una vena que corre en horizontal por tu brazo
-¿extraviada, dónde irá?-,
el pliegue de tu sonrisa...entonces he resbalado en lágrimas.

Lo sabía, soy una nube cargada de agua.

No, no quiero ver cosas bonitas nunca más.
Todas me recuerdan a ti.

Mi estrella, me niego a aceptar que eres luz de algo que murió.

jueves, 7 de junio de 2012

Moka y el gato con espinacas


Moka es una niña de cuatro años que vive en una casa de campo. A Moka le gustan muchas cosas, empezando por los gatos, las flores, las regaderas... pero hay algo que no soporta y es todo aquello gris, lo negro. Por eso Moka tiene mucho miedo a la noche, a la oscuridad, a todo aquello que se esconde en el color de las sombras.
Sin embargo, las sombras, que lo saben, la visitan todas las noches…¡y algunos días también!
Moka y el gato con espinacas es un cuento sobre el miedo a lo desconocido, a la noche. Pero también es un cuento sobre los deseos, los sueños. ¿Y los deseos, nuestros anhelos, no están revestidos de misterio?, ¿de verdad, deseamos lo que deseamos? ¿Comprendemos lo que conllevan nuestros deseos?
Moka pronto aprenderá que los tesoros están casi siempre escondidos y que en aquello que a priori rechazamos, puede esperarnos la felicidad.
¡Moka, sólo hay una manera de averiguarlo, adentrándote en lo desconocido!
Moka deambulará entre parajes y sensaciones de gran belleza poética que ella interpretará con la ilusión e inocencia propia de su edad. Un cuento para disfrutar padres e hijos pues es un relato que habla de la esencia del hombre, la capacidad de soñar, dormido, la capacidad de sorprenderse, despierto.
Coco del Pino y Alessio Ravani han sembrado el camino de los sueños de Moka con maestros entrañables como una margarita, un diente de león o un molinillo de viento para vencer a malvadas algas, espectrales ojos y árboles lúgubres. Todo ello para afianzar el sueño de Moka.
«¡Sí, tengo mi deseo, es un gato, quiero un gato, de verdad! Ya como lenguado y merluza, así que creo saber que lo quiero de verdad…»
Este cuento nos recuerda que hay que tener mucho cuidado con lo que se desea, ¡pues a veces se cumple!
Las ilustraciones de Coco del Pino han recogido el espíritu del cuento, inocencia e intensidad de sentimientos, miedo, sorpresa, temor, alegría, ensoñación, y mucha energía en los dos "trastos" que son Moka y su gato Sombra.
¿Estás preparado para realizar tu deseo?
¿Eres capaz de cambiar para ello?
Recuerda que los gatos vienen con espinacas, y a veces, incluso con acelgas.

martes, 17 de abril de 2012

Déjame hablarte como la niebla

Me dejaste sola. Sola. Como te pedí. Y te fuiste, a tu tierra verde y húmeda, donde te esperaba tu vieja bici y una lavadora fiel. Sin embargo, he de confesarte algo. Cuando la noche ya está agotada y empiezan a apagarse esas estrellas que tanto te gustaba admirar a cielo abierto en Namibia, desciendo hasta ti. Cada noche.

Tu tierra es mi cómplice. No hay madrugada que sus campos no sean acariciados por una dulce bruma, que como una novia despabila a su amado, con finos dedos y un leve soplido. Albas de niebla, niebla. Niebla.

Yo hago esto. Por la noche, como un gato, salto de mi cama. Llego a la puerta del dormitorio y, como todo gato, hago que la parte trasera de mi cuerpo se peine contra la jamba. Un golpecito final del rabo y abro el pasadizo. Y entro en tu cocina. Así de fácil, ¡todavía hay alguna estrella en el cielo!

¿Sabes lo que hago entonces? Me estiro formando un arco muy asimétrico, las patas delanteras bien lejos y los deditos separados. ¡El rabo cree tocar el techo! De repente, mi nariz reconoce tu cena. Menestra accidental. Siempre te ha puesto de buen humor ver cómo saltan en el agua verduras y cualquier inesperada compañía. No subo a la encimera, driblo y camino en pequeños saltitos por la sala de estar. Sobre pies mullidos, un caminar de ladrón. Sé cómo esperar el alba.

Eso es. Por las noches soy un gato gris e intrépido que camina como la niebla. Y mis días caminan como mis noches, grises e intrépidos y llenos de niebla.

¡Pero lo que me gusta más es subirme al sofá! Salto sobre él y en seguida me pongo panza arriba, me giro a la derecha, a la izquierda, araño el aire y sigo restregando mi lomo sobre la manta que te ha envuelto esa noche. Se me ocurre sumergirme en ella, ser un pliegue más de ella y soñar que subirás y te sentaras a mi lado, sin darte cuenta. Y así, dentro de tu manta, bajo su calor, te siento más cerca de lo que me haya sentido de ti antes de retirarme del mundo. Porque por fin estamos juntos, bajo la misma manta. Serenos, mirando al frente. El mismo frente.

No puedo salir de esa manta como gato, pues he de secarme las lágrimas que no dejaré caer. Mis manos están llenas de lágrimas. Las froto una contra la otra como los gimnastas y la humedad desaparece. Tal vez porque me disuelvo en ella, en un alba de niebla, niebla. Niebla.

Ahora ya puedo descender hasta tu habitación, hasta ti, vertiéndome lentamente como un arroyo. Y quisiera soñar que en mi vientre de arroyo corren flores. Pero sólo oigo un frío golpear de cantos. ¿Sabes?, los almendros ya no están en flor.

Continúo bajando las escaleras que me llevan a tu habitación, lentamente, con temor, con alegría, como arrastrando la cola de un vestido de boda o como quien lleva una candela en la noche. Ya en el pie de la escalera observo cómo la luz cálida de las farolas se cuela por el tragaluz para posarse sobre tu rostro. Por fin puedo contar de nuevo tus lunares, acariciar tus enormes ojos con mi trenza de niebla y cantarte con voz de bruma "reposaos ojos ladrones, qué no podréis hacer abiertos si cerrados robáis mi corazón"[i]

Lo siento. No puedo evitarlo, mis lágrimas escapan como palomas y yo con ellas. Si te despierta un aletear de pájaros, piensa que la niebla ya se ha levantado y el sol brilla en el cielo.



[i] Del aria Oblivion soave de L'incoronazione di Poppea, Monteverdi, letra G.F Busenello"

lunes, 26 de marzo de 2012

El combate de Bernard-Marie Koltès


¿Es posible unir un teatro con poética shakesperiana con otro con la fuerza y el tempo de la dramaturgia contemporánea? Sí, en la obras del autor francés Bernard-Marie Koltès (1948-1989) encontramos esta maravillosa mezcla. Prueba de ello son los títulos de sus obras, como por ejemplo "En la soledad de los campos de algodón", "De noche justo antes de los bosques" o la misma "Combate de negro y de perros", a la que dedicamos esta columna.

Bernard-Marie Koltès escribe sobre tres temas principalmente: la soledad, el miedo y la alteridad, sobre el Otro; temas abstractos que sólo pueden ser enfrentados con una escritura como la de Koltès. Una escritura materialmente bella, que atrapa y embriaga.
Sus textos están envueltos en un extraño halo mágico aunque, al mismo tiempo, están despojados de todo aquello que sea superfluo. En ese estado onírico pero desnudo es donde brota la fuerza brutal interior que tienen sus obras.

De Koltès se ha llegado a decir que es "tan abstracto y tan realista". Su teatro habla de las pasiones del hombre, habla de realidades y por ello puede confundirse con ser "realista". Ésta también es la razón que hace que sea un teatro que toca, que agita, que envuelve al espectador en la pulsión que emana. De hecho, yo misma cuando salí de ver "Combate de negro y de perros" en la sala Replika, me sentía, por una parte feliz, de haber visto una gran obra pero, por otra, aturdida. Y es que, sin saberlo, estaba todavía atrapada en el Combate, estaba dentro de cada uno de los personajes de la obra, de sus odios, de sus soledades.

Se podría añadir que el teatro de Koltès es palabra corpórea. Éste rastrea en el interior de los personajes hasta hacer aflorar la condición humana en estado puro. Por ello, más que nunca en este dramaturgo, el actor tiene que incorporar el texto. Su cuerpo completa el mensaje escrito. En la mesa redonda que organizó la sala Replika en torno a la figura del autor francés, y en la que participaron los directores de escena Vicente León, Guillermo Heras y el también actor Gabriel Garbisu, se debatió mucho sobre este aspecto. Para entender de verdad las obras de Koltès, hay que verlas representadas, pues es entonces cuando cobran esa doble naturaleza, onírica y realista que hemos mencionado, y los conflictos se hacen tan palpables que atormentan.

La puesta en escena de Combate de negro y de perros de esta sala madrileña es una excelente prueba de ello. Como escenografía, una jaula, dentro, cajas que hacen las veces de habitación, de mesa, de silla, desnudez que murmulla. En torno a la jaula, oscuridad, un negro en simbiosis con ella y los enigmáticos gritos de los guardias de una empresa de obras públicas europea en África que alertan de su inesperada llegada, o tal vez, simpatizan con ella...La atmosfera creada no puede ser más koltesiana. La tensión flota y viene magistralmente cocinada por cada uno de los actores: odio, miedo, egocentrismo, desprecio y mucha soledad combaten el candoroso requerimiento del negro, recibir el cuerpo inerte de su hermano fallecido en la obra.

El negro atiza el fuego desde la negrura de la noche, repitiendo su requerimiento. En el cuadrilátero, cada uno de los tres occidentales tensionan su propio beneficio, entran en ebullición, hasta que el combate explota.

El Combate de Replika es un espejo que refleja sin miramientos cómo ciertos comportamientos, acciones y consecuencias intolerables del mundo occidental han tomado el tono de la cotidianidad. Vencer nuestra ceguera es el verdadero Combate de este Koltès.