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Entrevista a Victoria Siedlecki

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V ictoria Siedlecki, narradora oral procedente de Argentina lleva tres años revolucionando el mundo de los cuentacuentos con su espectáculo Relatos Eróticos en el Teatro Arlequín en Madrid. Si no podéis venir hasta aquí, estad atentos porque también recorre España con éste y otros espectáculos de distintas temáticas, no os la perdáis. Hoy habla con nosotros en Cabrastú. Cabrastú: ¡36 meses de éxito ininterrumpido y me atrevería a decir in crescendo si cabe! Es difícil que un espectáculo de cuentacuentos permanezca en cartel tanto tiempo, ¿tu espectáculo es la excepción que confirma la regla, por qué crees que existe esta dificultad y por qué crees que has conseguido abatir esta barrera? Victoria Siedlecki: Ha sido y es cada noche una grata sorpresa. La afluencia de público que va a más, la manera en que disfrutan el espectáculo. El boca a boca. Gente que viene de otras provincias. Gente que repite dos, tres, cuatro veces. ¡Increíble! Me siento muy afortunada. Supongo que la d...

Un cronopio llamado Gómez (tributo a Julio Cortázar)

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S i pensáis que un oso no puede ruborizarse espiando una escena de fogosa pasión a través de un grifo, si pensáis que nadie en el mundo pueda ardientemente desear un único, y solo uno, metro cuadrado de tierra, si pensáis también que una maga no pueda lanzar sus hechizos de amor utilizando como varita mágica un paraguas roto, ha llegado el momento de volver a creer en ello. Inspirada en cuatro cuentos de Julio Cortázar, Coco del Pino y su “Un cronopio llamado Gómez” es capaz de dibujar con la palabra narrada un juego pirotécnico de emociones que sorprende, divierte y conmueve. Separados por un abanico, su nostálgico telón, nos contará tres momentos de la vida de este cronopio llamado Gómez que le verán protagonista de una insólita aventura de catastro, héroe de una sensual noche de pasión comentada por el oso de las cañerías y víctima de una desolada búsqueda de un amor que fluctúa entre la realidad y la fantasía. De un amor diferente, sin esquemas, para todos aquell...

Philippe Jaroussky: una cometa en el viento.

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Y en cambio no podía ser de otra manera. Le vi completamente sólo en el lobby de un hotel, sin acompañante, sin fans acosadores o tímidos mirones. Los recepcionistas tampoco le adulaban. Simplemente reinaba el silencio, la inmovilidad del tiempo que tantas veces él nos regala con su voz. Yo le hubiera dicho precisamente eso, que como Tiffany’s a Holly Golightly, su voz me hace sentir que nada malo me puede suceder, ni a mi, ni a nadie. Siempre que la voz de Philippe Jaroussky flote, me acaricie el pelo y entorne mis ojos, las nubes grises de mis días se desvanecerán. Y las de todo el mundo que le escuche. Había aterrizado en Bruselas el 17 de abril de 2009 para ver la opera Lucia di Lammermoor en La Monnaie esa misma tarde y al día siguiente cumpliría con ese anodino instinto que tenemos muchos españoles de no dejar de visitar en la vida la ciudad belga de Brujas. Pues apenas apoyé mi trolley en la pequeña habitación de mi hotel franquicia española, la guía de eventos sobre el es...

El árbol del Bien y del Mal

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—S oy el árbol del Bien y del Mal, soy el árbol de la verdad, de tierra, mar, y fuego, de las tinieblas y de la luz, del desierto y del maná, de lo carnal y lo espiritual, de lo eterno y lo efímero, que conozco el alpha y el omega, el que come de mi se igualará a los dioses, ¿entendido, serpiente? Éste es el mensaje que le tienes que dar a Ella, porque está escrito que Ella comerá de mi fruto. Así que no te estreses, serpiente, que verás que es muy fácil. Y es que no se podrá resistir porque yo conozco todos sus deseos, mi fruto es lo que ella quiere, en mi ve lo que en cada momento anhela: manzanas, uvas, cocos, una merluza fresca, un diamante, unas piernas más largas, 3 kilos menos, dos tallas más de pecho… —¡Serpiente, en posición!, que ahí vienen Él y Ella, solos en el paraíso, danzando como mariposas, ¿Qué dices, víbora? ¿Qué no están solos? ¿Qué hay un señor en el paraíso, con pijama?, y ¿con qué?, ¡ah!, lo de los bigotes es lo de menos, el pelo en el paraíso esta permitido, porq...

¿Cuándo te vas a morir?

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L a cena se enfriaba en la mesa. No es lo que parece. Su mujer alza una ceja y afila los ojos. Quizás, le has visto tú, continúa. ¿Un sujeto alto y delgado como un ciprés, con un sombrero de paja terminado en capirote y ala ancha, barbilla puntiaguda como una proa? Buscaba a Francisca desde la mañana, la que nunca se iba morir, mil años, puro nervio... Yo todavía estoy temblando pero Modesto. Figúrate que le ha bromeado como siempre, Francisca, ¿cuándo te vas a morir? Y en ese momento ha salido su mano huesuda y amarilla de encima de una tapia y “quejjjj”, mató a Francisca. Microrrelato inspirado a "Francisca y la muerte" de Onelio Jorge Cardoso.

Ronaldo Menéndez, entrevista

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R onaldo Menéndez, Premio Casa de las Américas 1997 y autor, entre otras, de las novelas Las bestias y Río Quibú y de los libros de cuentos De modo que esto es la muerte y del recientemente publicado Covers, habla con Cabrastú. Cabrastú: Un hilo conductor de tus obras, Las bestias y Río Quibú, es el hambre, un hambre físico, carnal, primitivo, desesperado, caníbal y, en cierta medida, enigmático. ¿De qué tiene hambre Ronaldo Menéndez? ¿Qué hambre esperas en tus lectores? Ronaldo Menéndez: Tengo hambre de otros cuerpos, de otros libros, y de otros paisajes. Y de los cuatro elementos: viento, fuego, tierra y agua. ¿Mis lectores? Cada palabra es como una gominola, o como un fruto seco, o como la fibra de distintas carnes recién horneadas, o como un rollo de maki… Espero que sepan comer no solo según los francos sabores, sino también las texturas, los matices, los aromas… C: Rio Quibú, a parte de ser un libro trepidante, por su acción, por su escritura ligera en peso pero rica en matices ...

Cruzada de brazos produzco perlas

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¡ I mbéciles! ¿No saben que cruzada de brazos produzco perlas? Parecía decir su mirar tedioso y altivo, sus ojos de luna que todo lo han visto, su boca siempre entreabierta que preguntaba ¿qué quieres?, ¿y tú qué miras? Yo no me levanto por menos de diez mil euros diarios parecía decir mientras realzaba sus pestañas o se pintaba las uñas con la precisión de un coche metalizado. Pues eso, que cuando vi lo que bajaba por sus uréteres, se me escapó un monina, te vas a tener que levantar porque no es precisamente una perla lo que estas produciendo de brazos cruzados.