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Deshilvanando misterios con David Torres (Todos los buenos soldados)

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E l pasado mes de febrero, en el club de lectura que dirige el escritor y amigo Ronaldo Menéndez, contamos con la presencia de David Torres, autor de la perspicaz novela que habíamos elegido para ese mes, Todos los buenos soldados . El diálogo con él, así como su novela o su arte de escribir, fue como deshilvanar lentamente y con gusto un misterio. La conversación se inició poniendo una primera etiqueta a la novela: híbrido entre novela negra e histórica. Que no policial, matizó David, pues en la novela negra el crimen es una excusa. Torres se definió como un escritor de jazz que no planea sus novelas, sino que deja que éstas le vayan sorprendiendo. ¿Y qué es lo que más ha sorprendido a David de esta novela? El personaje de Adela, que en un principio era plano. No desvelaré nada de este enigmático personaje, pero sorprendido él y muy sorprendidos nosotros. David continuó definiendo su escritura como un acto "platónico", como si escribir fuera descubrir, cincelar...

Cabeza abajo pende

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U na hoja pende de la red que cubre el patio interior de mi casa. Cabeza abajo pende de su sutil tallo y de dos finos dedos inventados por su cuerpo de estrella. Se deja mecer tibiamente por la brisa de la mañana, como el péndulo de un reloj sin cuerda, y decide si caer  o seguir agarrada, a una verja. Arriba un cielo azul, abajo un suelo mojado. Campanas de una iglesia cuentan diez, pero la hoja sigue temblando si caer, o seguir en el hierro de su verja.

Como callan las amapolas, como amapolas, brotan

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L a luna trasparente, como una oblea, quiere esquivarme en un cielo azul pastel. Un fantasma, una mensajera asustada, un confidente, la luna. La luna es una, y tiene tu misma mirada fija, de pestañas largas y lisas, así que comienzo despacio, bajito, inundada de luna y con un leve balanceo, como la amada en el balcón. Empiezo a hablarte y te cuento, nada, que la primavera ha sido muy lluviosa, y fresca, tanto que la gente se queja de que no ha habido primavera. Todos los días ha llovido, o casi todos, tal vez algunos días sólo cuatro gotas, pero todos los días. Ha llovido. Fieles a la lluvia. Sin embargo, yo habría dado un brazo por mostrarte los campos de amapolas, ¡cuántas han salido este año! Parece que se hubiera vertido un jarrón de besos, pero no cualesquiera, sino esos secretos, escritos, sellados, callados, como callan las amapolas. Aunque tal vez no, y ¿si al campo le brotase el dolor como amapolas?    Los campos se han llenado de flores. Ríos. Cada sábado los...

El eco de la soledad

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N o son latidos, es el eco de la soledad. Pero esta lluvia interior mantiene vivo a mi helecho, y así puede hablarme con sus temblores, su rocío plateado y su aroma, a tierra y a almendros.

La historia de siempre de la ausencia de cielo

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T e lamentabas de la ausencia de cielo, pero me pregunto, ¿el cielo puede pedir una ventana al cielo? No, yo creo que puede pedir que dé al mar o pedir una luna para que enigmáticamente salte de un lado a otro, entre velos, haciéndole cosquillas en el vientre un sol que lata fuerte y le dé calor o pedir un gato que juguetón deshilvane las madejas de las nubes No, cielo, no puedes pedirlo. Si quieres te traigo un espejo, mientras decides si prefieres que yo sea mar, luna, sol o gato

La devoradora

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L a cabeza del hombre que amó da vueltas en el interior de la lavadora , junto con todo aquello que más le gusta a ésta, braguitas y calcetines. Al amor lo devora el tiempo cantaba Chavela Vargas.  Pero ella tiene prisa.

Sara Rosenberg: escritoras imprescindibles y sus inevitables monstruos

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D el 24 al 28 de septiembre del 2012 tuve el placer de asistir al curso de lectura de Sara Rosenberg sobre "algunas escritoras imprescindibles". Cada día de aquella semana desde las 19.15 y hasta las 22.15, tras una larga jornada de trabajo, me sumergía en este rico bosque de voces diseñado por Sara y veía cómo me iba llenando de energías para enfrentar un nuevo día. Si bien la lectura es una actividad solitaria e íntima es hermoso ver cómo nuestro mundo íntimo se puede reflejar en el de otros, comenzando un dialogo con el resto de lectores y con Sara como guía, y así descubrir nuevos horizontes en un texto, en un autor. Literatura que revive. Ésta, creo, sea la esencia del curso, tanto de cómo ha sido creado como de la razón de por qué funciona, por qué para mí ha sido tan especial.  En palabras de Sara, este curso es fruto de años de experiencia, de lectura y relectura constante de estas autoras hasta decantar mundos comunes de ellas, ver cómo han tendido pue...