Cabriola: un blog literario donde cabrás tú. Hace tiempo, alguien me dijo que no es tan importante leer más, sino leer mejor. De esta idea nace este blog, que querría invitar a leer libros clásicos o menos conocidos, entrando dentro de ellos, con lápiz y papel, subrayando, haciendo una lectura actual, dando de nuevo vida a sus personajes, o a su mundo, leyendo y releyendo. Si os animáis, ¡escribidme!

jueves, 4 de agosto de 2011

Entrevista a Victoria Siedlecki



Victoria Siedlecki, narradora oral procedente de Argentina lleva tres años revolucionando el mundo de los cuentacuentos con su espectáculo Relatos Eróticos en el Teatro Arlequín en Madrid. Si no podéis venir hasta aquí, estad atentos porque también recorre España con éste y otros espectáculos de distintas temáticas, no os la perdáis. Hoy habla con nosotros en Cabrastú.
Cabrastú: ¡36 meses de éxito ininterrumpido y me atrevería a decir in crescendo si cabe! Es difícil que un espectáculo de cuentacuentos permanezca en cartel tanto tiempo, ¿tu espectáculo es la excepción que confirma la regla, por qué crees que existe esta dificultad y por qué crees que has conseguido abatir esta barrera?
Victoria Siedlecki: Ha sido y es cada noche una grata sorpresa. La afluencia de público que va a más, la manera en que disfrutan el espectáculo. El boca a boca. Gente que viene de otras provincias. Gente que repite dos, tres, cuatro veces. ¡Increíble! Me siento muy afortunada. Supongo que la dificultad reside en que es un género que no lleva mucho tiempo tratado como arte escénico. Un género que muchas veces se sigue asociando a los niños. Por otro lado el del narrador oral es un trabajo de recuperar una manera de comunicar directa, libre, construyendo espacios que no existen, que sólo podemos ver en nuestra imaginación. Eso en estos tiempos es casi una osadía, prescindir de las distracciones de la imagen, de una gran escenografía, de un elenco numeroso y sostenerlo todo en uno mismo y en la propia historia. La palabra. Recuperando, así, un ritmo, una manera de decir, un respeto por el lenguaje y la responsabilidad sobre lo que uno dice... cosas que no están exactamente de moda... Afortunadamente se acerca mucha gente al espectáculo y a los talleres. Hoy, algo que surgió en los inicios de la comunicación es novedoso, es lo diferente...Creo que hay cosas que definitivamente nos han saturado. Queremos volver a las raíces.
C: Muchos identifican cuentacuentos con monólogo, ¿crees que es acertado? ¿Diferencias?
V.S: Creo que hay algunas similitudes en cuanto a que en ambos casos se trata de un solo artista sobre el escenario, un solo artista que rompe constantemente la cuarta pared, propia del teatro. En cuanto a estructura y contenido y el tipo de trabajo creo que es bastante diferente. Nosotros solemos trabajar sobre historias tradicionales, sobre obras literarias o experiencias propias que vamos estructurando como historia. El ritmo es distinto, considero que el narrador oral utiliza herramientas que tienen más que ver con lo teatral. En el caso del monologuista el texto, el contenido y el desarrollo tienen un ritmo más trepidante, están ligados a la experiencia cotidiana. Suele ser un trabajo sobre el anecdotario personal, muchas veces verdadero y muchas veces delirado. Apela al gag casi constantemente. Los contenidos tienen que ver con la época en la que vivimos, hay referencias a la actualidad... Nosotros hacemos ese trabajo, a veces, para enlazar historias. Relatos eróticos, por ejemplo, tiene muchos momentos de monólogo y de conversación escénica, tal vez más propia de ese tipo de comunicación, aunque la base, el fundamento, es enteramente la narración oral y la literatura.
Se ha utilizado el cuento desde tiempos remotos y en todas las culturas como vehículo para reconocernos y reflexionar, para ahondar en lo que pensamos y sentimos, para comprendernos y comprender lo que nos rodea. El contenido del cuento va más allá de la anécdota es profundo e insondable.
C: Tú eres muy fiel a los textos y siempre te gusta mencionar a los autores, ¿cómo haces para que después suenen naturales, cómo si tú misma hubieras visto las distintas situaciones?
V.S: Intento hacer un trabajo en varios sentidos, abordar la historia por muchos caminos diferentes. Ir abriendo puertas en ella. Nunca dejan de crecer, en cuanto dejan de crecer se estancan, no viven y no podemos transmitirlas verdaderamente. Suelo adaptar bastante las historias que cuento, siempre cuidando el espíritu de cada una, lo que yo percibo como importante e imprescindible respetar en cada cuento... pero también en ese trabajo de adaptación busco acercar la historia a mi mundo, a mi manera de decir y expresar. Hacerla mía. Los escritores suelen ser muy generosos con sus textos y tienen muy claro que son ámbitos diferentes el de la escritura y lo literario, y lo oral. Inevitablemente las historias sufren transformaciones. Creo que si uno trabaja con ellas respetuosamente las historias se enriquecen, al transitar por el imaginario de otra persona, en este caso el del narrador, para seguir creciendo en quien las escucha. Hay un trabajo con las palabras, con los sonidos, los silencios, las sensaciones y sobre todo las imágenes, ver la historia para que el público pueda verla.
C: ¿Cómo confeccionas un espectáculo, partes de un tema, eliges los cuentos, ellos te eligen a ti? ¡Un cuenta cuentos debe de leer muchísimo!
V.S: Creo que hay un poco de todo. A veces, como en el caso de "Relatos eróticos", recibimos la propuesta y a partir de ahí empieza la búsqueda de los cuentos. En otros casos empiezan a aparecer historias y uno va descubriendo el vínculo entre ellas. Siento que el narrador elige los cuentos y los cuentos eligen al narrador. Cada historia que contamos viene a enseñarnos algo, a darnos algo importante, aunque a veces no tiene porque ser algo trascendente, tal vez simplemente un buen rato, la sonrisa que nos hacía falta y queremos, entonces, compartir esa sensación con los demás.
Es fundamental que la historia enamore al narrador, si no te mueve no podés mover. Siempre digo que la historia más pequeña puede ser grande si nos comprometemos con ella, si disfrutamos del encuentro, y una gran joya literaria se vuelve nada si a nosotros no logró conmovernos, si no hemos trabajado por descubrirla. Será un tiempo perdido, no conmoveremos a nadie.
La búsqueda de historias que contar es constante y en todo, en la literatura, en las vivencias propias y ajenas, en lo que escuchas o te cuentan. En lo que ves. También al ser un trabajo en muchos aspectos solitario contamos con quienes nos rodean para enriquecer el repertorio. Vienen a uno, generosos, diciendo: He leído algo que te gustaría contar, ¿leíste tal libro?, escribí algo que me gustaría que contaras alguna vez...
C: ¿Has utilizado alguna vez un fragmento de una novela y lo has transformado en cuento? Porque no te has limitado a cuentos, en Relatos cuentas una película también. El repertorio también distingue a un narrador oral...hay que ser valiente también pues un cuentacuentos también crea, confecciona el espectáculo y en cierta medida esta más solo, expuesto con su creación, todo un reto, ¿no?
V.S: Ahora mismo estoy trabajando una novela para transformarla en cuento, una historia que formará parte de mi próximo espectáculo. No es la primera vez que adapto historias que no tienen formato de cuento para poder contarlas, eso sucedió, por ejemplo, con la delirante adaptación de las mil y una noches. También con Los puentes de Madison que es una versión de una magnífica adaptación de Ana María Bovo. Creo que el repertorio es muy importante, tenemos que sentirnos identificados con él, defender profundamente cada una de nuestras historias. Ahí reside la valentía, cada historia expresa algo del ser humano que somos. Es importante, además, que nos distingan, que se nos reconozca también a través de nuestro repertorio. El de el narrador es, como decís, un trabajo muy completo y también solitario, en escena y fuera de ella. En mi caso cuento con Javier, que es mi manager, mi socio y consejero. Siempre he tenido mucho apoyo en mi familia y la gente que me quiere. El trabajo con Javier ha completado esa confianza que sentía depositada en mí. Gracias a él me he lanzado a cosas que sola creo que no hubiera encarado.
C: Tú has hecho también años de teatro y de danza, ¿cuánto usa un narrador oral elementos de la interpretación, qué puntos de tangencia ves y qué diferencia a un cuenta cuentos de un actor?
V.S: Creo que van muy de la mano. El narrador también interpreta, aunque en un breve tiempo, cantidad de personajes, no profundiza en cada uno de ellos, por una cuestión de estructura y tiempos, pero sí es necesaria la comprensión de cada personaje, que también va construyendo con su voz y su presencia la historia. Se trata de un verdadero y maravilloso viaje a todo nivel.
El actor también cuenta, a veces de manera evidente, en general a través de las vivencias del personaje con el que ha hecho un trabajo de composición profundo y comprometido.
Puede que una de las diferencias importantes sea el modo de relacionarse con el espectador, en el caso nuestro rompiendo la cuarta pared propia del teatro, conectando visualmente de manera constante con quién nos escucha o a través de alguna conversación escénica.
Evocamos historias que forman parte de otro tiempo de otro espacio, que no están sucediendo ahora, aunque de alguna manera aparezcan. En general nos dirigimos al espectador, no a otro personaje. El narrador evoca, escenifica, representa. Sostenemos, como lo hace un actor, y con todo lo que somos, la historia que estamos contando.
Siento que la interpretación, la danza y el trabajo con mi voz construyen la narradora que soy. Todas esas experiencias me han ayudado y me ayudan a descubrirme, a poder expresarme más íntegramente. Son herramientas que amplían mis posibilidades como comunicadora.
C: Y al final te decantaste por la narración oral y por su enseñanza, pues vuestra escuela Yo te cuento también va viento en popa. ¿Qué es lo que buscan tus alumnos y qué querrías que se llevasen?
V.S: Me encanta enseñar. Es una dimensión diferente de mi trabajo en escena pero que lo enriquece muchísimo. Parece un tópico, pero es la pura verdad, aprendes mucho enseñando. Es maravilloso, un verdadero privilegio.
Creo que hay una gran responsabilidad con el que confía en ti para aprender algo. Eso afianza el compromiso que uno tiene con la propia profesión. Cambia tu estar. Querés ser cada día mejor artista, mejor persona, para poder transmitirlo, para poder dar lo mejor que podés dar. Porque eso se merece, en este caso, quien se acerca con la ilusión inmensa de aprender a contar historias, de recuperar un arte ancestral y hermoso, necesario para todos.
Participa de los talleres gente muy diferente, con una búsqueda muy personal, pero que suele coincidir en las ganas de comunicar más y mejor, sin vergüenzas, sin trabas: ser más libres. Yo percibo que buscan, además, un punto de encuentro, desde un lugar más humano. Tienen la ilusión de compartir, de aprender para regalar lo que aprendieron a sus amigos, su familia, sus hijos, sus nietos, aplicarlo en su trabajo o desarrollar con ese aprendizaje su carrera artística.
Procuro que, a base de ejercicios y juegos, técnica, teoría y mucha práctica, se lleven lo que considero es lo más importante: la confianza en sus posibilidades, la sensación de ser capaces, la ilusión creciente por compartir y vibrar. Quisiera poder ayudar a mis alumnos, como a mí me han ayudado y me siguen ayudando mis profesores, a ser más felices. Encontrándose para ello un poco más con ellos mismos, con sus singularidades que les hacen personas y narradores únicos. Al trabajar lo artístico inevitablemente tenes que profundizar en vos mismo, para encontrar esos mundos que a simple vista no existen. Son muchas dimensiones y el trabajo no tiene fin. Es necesario comprometerse y reconocerse para llegar a los otros y expresar más hondamente.
C: Muchas gracias, Victoria. Entre los enlaces amigos de este blog, encontráis el link a la escuela de Victoria Siedlecki "Yo te cuento".